El Covid-19 sin tolerancia

Necesario que las autoridades sean más flexibles y que no solamente busquen allegarse dinero

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TIJUANA, BC, 27 DE JULIO DE 2020.- La pandemia del Coronavirus, que actualmente azota a todo el mundo, donde a las autoridades les corresponde velar por la salud de sus habitantes y a la humanidad tener precaución y seguir las indicaciones de los especialistas para evitar mayores contagios, sin duda existe muchas controversias.

Una de ellas, es que las autoridades solamente giran instrucciones para evitar que se disperse entre toda la sociedad esa enfermedad, porque los gobernantes tienen la responsabilidad de atender medicamente a quienes se contagien y evitar que otros más logren caer en ese mal

A la sociedad le corresponde seguir al pie de la letra esas indicaciones, porque además de evitar que crezca el mal, evitan que sean ellos los que lleven a sus casas la enfermedad, principalmente porque se conoce que los más vulnerables son las personas mayores de 65 años de edad y quienes padecen alguna enfermedad crónico-degenerativa.

Sin duda que hasta aquí, todo es muy entendible, pero lo que mucha gente no logra entender o aceptar, que solamente les recomienden permanecer en casa, pero consideran que el gobierno desconoce cuál es su situación económica y, por ende, alimenticia.

El gobierno gira instrucciones para que se paralicen todas las actividades comerciales, sin conocer la situación económica de cada uno de los que trabajan en ese lugar, donde por ser simples empleados están supeditados a lo que ganan semanal o quincenalmente.

Es muy cierto que los ciudadanos no hacen caso de todas las indicaciones que dan los especialistas y eso ha provocado que crezca el número de contagios en una comunidad, entidad o nación, porque no es exclusivo de los mexicanos, pues no estamos acostumbrados a permanecer encerrados, ni a portar un cubre bocas, porque resulta incómodo, aunque hay algunos que dejan de usarlo porque les parece antiestéticos.

Sin embargo, me voy a enfocar a lo que sucede en nuestro estado, donde al igual que en todo el país se acostumbran los mercados sobre-ruedas a donde acuden miles de personas en busca de mejores precios en los productos de primera necesidad.

Con tristeza hemos visto en esos mercados sobre-ruedas, que los consumidores no hacen caso de las recomendaciones que dan las autoridades, pues han dicho que no se lleve a esos lugares a los niños, que se use permanentemente el cubre-bocas y que con frecuencia se pongan gel antibacterial en las manos para evitar contagiarse cuando busca uno los productos que se van a comprar.

Es importante decir que las autoridades han hecho la recomendación para en esos lugares se coloque una persona que vea el ingreso de los consumidores a quien se les tiene que tomar la temperatura, que se les brinde gel antibacterial y se prohíba la entrada a familias completas. Lo recomendable, dicen, es que para realizar sus compras sólo acuda una persona.

Tienen que ser vigilantes para que todos los consumidores utilicen el cubre bocas y, las autoridades, recomiendan que los locatarios no le vendan sus productos a quienes no cumplan con esos requisitos. Sin embargo, los locatarios buscan vender sin importarles cómo vayan los clientes.

Consideramos que para que haya un poco de justicia en este proceso, las autoridades deben ser conscientes y no querer imponer y mucho menos aplicar sanciones, pero mucho menos económicas, puesto que por la pandemia, que ha reducido o anulado toda actividad económica y por ese motivo los ciudadanos ya enfrentan una crisis económica que, en muchos casos tienen que acudir a solicitar préstamos.

También es importante recordarle a las autoridades, que cuando permitan abrir algunos negocios, busquen darle al comerciante la mayor de las facilidades para que realice su actividad, porque una señora se quejaba que al mismo tiempo que abrí su tienda, el delegado municipal o por instrucciones del alcalde, les fueron a pintar de rojo las banquetas, lo que provocaba que sus posibles clientes se ahuyentaran.

Es por eso que las autoridades tienen que ser flexibles, porque los comerciantes o dueños de pequeños comercios tienen ya varios meses de no obtener ganancias y, por si fuera poco, si les prohíben el estacionamiento a los autos de los que pueden ser sus clientes, les siguen haciendo daño.

“Es como si la enfermedad se nos pegara, porque no podemos ganar ni siquiera para comer”.