Colorido homenaje a los muertos en Michoacán

El turismo nacional y extranjero se desborda por vivir estos días en Janitzio, principalmente

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JANITZIO, LUIS MARIO SALAS, 02/11/2018.- Quisiera susurrar estas letras mientras describo en el tradicional panteón municipal la presencia de los michoacanos que se prepararon desde hace muchos días para esta celebración entre velas, veladoras que apenas iluminan la madrugada, como despertando a los fieles difuntos de un sueño reparador que los trajo hasta este 2 de noviembre rodeados de flores, pan y la presencia de los vivos.

Aquí, en Michoacán recibimos con una combinación de «alegría y respeto» el gran Día de Muertos; los hoteles están llenos, con casi un año de anticipación para esta fecha, los restaurantes preparan sus mejores platillos tradicionales, los transportistas listos para trabajar día y noche.

En tanto, la gente de Morelia y sus alrededores, algunos con el rostro pintado de calavera están listos para recibir a sus amados difuntos que se adelantaron en el camino, ofreciéndoles estos enormes y muy significativos altares para agradarlos, para recordarlos con respeto.

Me encuentro en medio de un jardín de bellas flores, retratos e incienso. En el ambiente floja un amor muy especial. El amor a los muertos, a los fieles difuntos que vienen a recibir ese cariño muy distinto al que recibieron alguna vez en su viaje por esta vida pasajera.

Gente de todo el mundo sabe que aquí en Michoacán se celebra el día de nuestros fieles difuntos en grande. Especialmente, este año se ha llenado el panteón y las calles de la ciudad más de lo normal.

¿Por qué cree usted que pasa esto?

Bueno, lo atribuyen a la extraordinaria película de Coco donde los cineastas de Disney Pixar se inspiran en estos pueblos para hacer su gran rodaje. Gracias también a que la famosa Mama Coco se encuentra en el pueblo de Quiroga, la señora Salud Ramírez, con 105 años de edad, ha sido la inspiración para la película de Coco.

Aquí, es el único lugar en el universo donde hay una isla que se conoce por sus grandes altares y es Janitzio. Esta isla se ilumina con sus altares, con toda la música y todos los diferentes tipos de comida de la región.

Hoy, por la madrugada, se hacen grandes filas para poder subir a una de las lanchas que enfilan con rumbo a Jantizio, para ya estando aquí, poder ver, apreciar y recordar a todos nuestros difuntos.

Pasar día de muertos en Michoacán te hace sentir anhelo y mucha tradición, pero más que nada mucho amor al ver como todas estas personas se preparan para estar con ellos toda la noche espiritualmente.

¿Vendrán?

¡Claro que sí! ni la pregunta cabe en este reporte, porque la fe mueve al pueblo entero, mueve y consuela el deseo de volver a estar con el ser querido, con papá, mamá, abuelita, tía, tío, amada esposa, amado esposo, inolvidable hijo, adoradísima hija, querida hermana, hermano, amigo entrañable, amorosa amiga y tantos más que se fueron temporalmente pero que lejos de entristecernos hoy vienen!

Repito! Hoy están aquí… No hay que estar tristes, hay cantos, y legría, una que otra cervecita, abrazos y suspiros.

Estando en Janitzio en medio de su gran panteón, recuerdo a mis difuntos con amor y me siento cerca de ellos en este gran día, me uno con ellos y festejó que sigan aquí mientras los siga recordando.

Acera del autor de esta crónica:

Luis Mario Salas Bustos, es estudiante de Economía en la Universidad de California en Sacramento, tiene una doble nacionalidad y es cepa de padres y abuelos periodistas en México.