Dejan de llevar tijuanenses alimentos al albergue

La cocina que atienden elementos de La Marina opera normal Las asociaciones civiles dejaron de asistir con alimentos preparados

0
558

TIJUANA, EP, 26/11/2018.- Un día después de que migrantes centroamericanos intentaron cruzar a Estados Unidos por la fuerza y cuando más necesitan alimentos preparados en el albergue del gimnasio Benito Juárez, donde ya se encuentran más de 5 mil 600 personas de la caravana migrante, los tijuanenses dejaron de llevar sus donativos como lo habían hecho en los últimos días.

Las necesidades de este gran número hacinado en el centro deportivo que se ubica en la Zona Norte, son apremiantes y aunque hay insumos que tiene la cocina industrial de La Marina, el principal problema es hoy la animadversión que sigue creciendo entre los tijuanenses en esta frontera que se ha visto afectada por la a veces amenazadora presencia de la caravana que este fin de semana paralizó el cruce fronterizo en su totalidad.

Entrevistado al respecto, el Secretario de Desarrollo Social del XXII Ayuntamiento local, Mario Osuna, informó que hay insumos para continuar dando de comer a los migrantes, sin embargo, su oficina si ha detectado que “ya no se acercaron las asociaciones civiles” que estaban proveyendo alimentos preparados.

Esta situación podría ser coincidencia o un claro mensaje a los visitantes en el sentido de que su mala conducta ha impulsado a restringir la voluntad de apoyarlos en términos de alimentación en la ciudad de Tijuana

Cabe mencionar que este fin de semana, al menos el comercio detectó pérdidas de hasta un 70 por ciento en sus ventas luego del cierre de la frontera a lo largo de cinco horas, como sucedió el pasado domingo cuando poco más de 500 migrantes masivamente intentaron cruzar al vecino país.

Otros sectores no han reportado aún la afectación amen de la población que se quedó varada en uno y otro lado a consecuencia del caos y el enfrentamiento provocado por la caravana en su intento por penetrar a los Estados Unidos en vez de esperar turno para ser atendidos, que por cierto se cree sería ventilado en un lapso de al menos cuatro meses.