Determinante revisar el impacto del COVID-19 en pacientes oncológicos

Y su mortalidad asociada a la suspensión, retraso o modificación de los tratamientos También de otras enfermedades crónico-degenerativas

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TIJUANA, BC, 28 DE MAYO DE 2020.- Sin importar cómo se detonó el virus del COVID-19, el problema es real y muy serio, ya que se trata de una cepa nueva por lo que existen muchas preguntas y pocas respuestas, siendo una realidad que ha paralizado el mundo y representa un riesgo adicional para los enfermos de cáncer, señaló el Doctor Homero Fuentes de la Peña, Médico Oncólogo y Presidente de Pro Oncavi A.C.

“Hoy vemos que organismos como la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) aprueban por la vía “fast track” una gran cantidad de estudios y por increíble que parezca, también se ha formulado un “Triage” o “priorización” para la atención de las emergencias médicas en Europa y en América derivado de esta situación”.

En lo que respecta a nuestro país, esta Pandemia ha obligado a las Instituciones de Salud a desviar recursos económicos, técnicos, físicos y humanos con una celeridad nunca vista, ya que está de por medio la vida de mucha gente y por lo tanto no hay alternativa.

“Especialmente en el tema de cáncer, alrededor de una tercera parte de las personas con COVID-19, que ocupan las camas de las unidades de cuidados intensivos, corresponden a pacientes que además tenían cáncer de acuerdo a algunos reportes generados en España y en China que ha reportado una mortalidad 2.3 mayor en pacientes con Cáncer que en pacientes sin él”.

En México, los pacientes obesos, aun jóvenes, engrosan las filas de la mortalidad por Covid-19, donde tenemos alrededor de 70 por ciento de sobrepeso y obesidad en la población adulta, esto sin duda es un hándicap importante; además, sabemos que los pacientes mayores de 60 años, los Hipertensos, Diabéticos, Neumopatas y Cardiópatas, presentan un riesgo adicional.

“Específicamente al hablar de pacientes oncológicos, las acciones implementadas con el objetivo de reducir el riesgo y/o complicaciones de una infección por SARS-CoV2, se basan en limitar al mínimo las visitas hospitalarias, procurar el aislamiento y usar todas las medidas de prevención de contagio ampliamente difundidas por todos los medios de información”, apuntó el especialista.

“Pero adicional a ello, es menester aplicar la mencionada ‘Guía de Priorización’ en donde la categoría a que corresponde a los pacientes oncológicos impostergables deberá recibir tratamiento sin falta, pues el Cáncer seguirá avanzando hasta matarlo si no actuamos, así que con todos los riesgos que implica, habrá que dar el seguimiento indicado sin violentar sus derechos a la salud y a la vida”, destacó Fuentes de la Peña.

En el otro extremo, en la categoría C, están aquellos pacientes estables, con enfermedad controlada, que pueden ser postergados y tratados, por ejemplo, de manera ambulatoria.

Por su parte, la categoría B, es una muy amplia “zona gris” en donde no está del todo claro el impacto de retrasar, suspender o modificar acciones terapéuticas y la toma de decisiones depende del buen criterio médico y las condiciones del paciente.

“Nos enfrentamos a una enfermedad nueva y poco predecible, que nos ha mostrado su carácter sistémico y su enorme variabilidad, en la cual el 80 por ciento de las veces, el organismo huésped la combatirá exitosamente. Asimismo, a la fecha se tienen 4 cepas distintas del SARS CoV2, pero la gran interrogante es si ¿podrán combinarse?¿podrán ejercer una sinergia con la célula cancerosa y agravar aún más la situación del paciente oncológico? ¿y del hipertenso, diabético, fumador u obeso? Aun no hay una respuesta, al igual que el desarrollo de una vacuna eficiente, ya que a la fecha hay 90 vacunas en proceso de desarrollo”.

“De acuerdo con Globocan, 9.6 millones de seres humanos cada año sucumben ante el Cáncer, por lo que será importante revisar los datos de este año 2020 y establecer el impacto de COVID 19 en la mortalidad asociada a suspensión, retraso o modificación de tratamientos oncológicos, por lo que será determinante formular estrategias para otorgar tratamientos oportunos y apropiados a los pacientes con Cáncer, sin que esto implique dejar de atender un paciente grave por COVID 19”.