Falleció Lorenzo Servitje el fundador de Bimbo

Lorenzo, deseoso de ayudar a la familia, decidió estudiar una carrera útil para el comercio y eligió la de contador público en la Universidad Nacional Autónoma de México

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CIUDAD DE MÉXICO.- Grupo Bimbo comunica con gran tristeza y profundo agradecimiento por su legado, la irreparable pérdida de Don Lorenzo Servitje Sendra, uno de sus fundadores, quien falleció el día de hoy en la Ciudad de México a los 98 años de edad.

De parte de todo el Grupo, queremos hacer extensivas nuestras condolencias a sus hijos, nietos, bisnietos, familiares y amigos.

Don Lorenzo Servitje fundó Bimbo en 1945, junto con los señores Jaime Jorba Sendra, José Trinidad Mata, Jaime Sendra Grimau y Alfonso Velasco Pérez.

Inició con sólo 38 colaboradores, el primero de ellos, su hermano Roberto, diez transportes, una marca y cuatro productos. Fue Gerente, Director y

Presidente del Consejo de Administración de Grupo Bimbo.

Setenta y un años después de su fundación, Grupo Bimbo vive todos los días los valores y la filosofía que Don Lorenzo vivió y practicó durante su permanencia en la empresa.

Siempre lo recordaremos como el gran hombre, líder e inspiración que fue para todos nosotros.

Celebremos su fecunda vida en favor de los demás.

Lorenzo Servitje, nació en la Ciudad de México, el 20 de noviembre de 1918. Sus abuelos fueron campesinos, sus padres inmigrantes catalanes, que vinieron a este continente en busca de mejores horizontes. Su padre al reunir los recursos necesarios, fundó la conocida pastelería “El Molino” que tenía su expendio principal en la calle de 16 de septiembre, en el centro de la capital.

Lorenzo, deseoso de ayudar a la familia, decidió estudiar una carrera útil para el comercio y eligió la de contador público en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). No había llegado a concluirla, cuando su padre falleció, de manera repentina, y tuvo que hacerse cargo de la pastelería. El negocio le era conocido, ya que desde los dieciséis años trabajaba ahí en sus ratos libres, sin embargo, a partir de entonces se convirtió en su principal responsabilidad.

Posteriormente, en 1945, junto con 4 socios más, fundaron Panificación Bimbo, S.A., y con eso dieron inicio a la historia de Grupo Bimbo.

Don Lorenzo, como era llamado con cariño por sus colaboradores, amigos y colegas empresarios, era un hombre prudente y enérgico. Su éxito profesional se debió, en gran medida, a su genuino interés por los demás y a una inquebrantable fortaleza que lo acompañó hasta sus últimos momentos. Era una persona muy exigente consigo mismo, lo que le otorgaba calidad moral para exigirle a los demás.

Podemos mencionar muchas cualidades acerca de él, tal vez destaquen: su austeridad y sencillez, su talento y sensibilidad, su energía y espíritu trabajador, su generosidad, así como su congruencia entre el decir y el hacer, su prudencia al hablar y su puntualidad.

Su ideología estuvo iluminada por el pensamiento de grandes filósofos, entre ellos Federico Ozanam y Henri Bergson.

Un aspecto que lo caracterizaba era su entusiasmo para plasmar en papel sus ideas, reflexiones y aprendizajes, de esta manera, escribió cantidad de artículos que se publicaron en periódicos y revistas, así como varios libros, entre los que destacan: “Reflexiones y comentarios de un dirigente de empresa” y “El empresario y la sociedad contemporánea”. Era un gran apasionado de la lectura y la escritura, y tenía como único vicio el de comprar libros.

Como parte de sus enseñanzas, Don Lorenzo transmitía en su vida cotidiana aquello en lo que creía y que nos inculcó: la empresa debe ser altamente productiva y plenamente humana. Esto en sí mismo significa un reto, ya que encarna la condición de conciliar los opuestos, lo que requiere no solamente de la fría razón; sino también de imaginación, intuición, y un profundo sentido humano de discernimiento, servicio y aún, de afecto. En la filosofía de Grupo Bimbo, se hace hincapié en trabajar por cimentar los valores humanos, inculcar el respeto por la persona y su dignidad, lo mismo que la confianza y el amor al trabajo.

Por otro lado, era un gran amante de México, siempre lo vislumbró como un país de grandes oportunidades y de personas capaces de lograr las más arduas empresas. Estaba convencido de que el futuro sirve para construir el presente.

Don Lorenzo se casó con la señora Carmen Montull y tuvieron ocho hijos, y 24 nietos. Y hasta el día de hoy son 48 bisnietos.