Renunció “El Diablo” Castro Trenti al PRI

También fue claro al decir que votará por Jaime Bonilla y Arturo González, de Morena

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TIJUANA, EP, 21/05/2019.- El doctor Fernando Castro Trenti, mejor conocido entre sus amigos con el mote de “El Diablo”, dio a conocer su decisión por separarse del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el que militó por casi cuatro décadas y que lo llevó a ocupar varios puestos públicos.

En una conferencia de prensa, Castro Trenti, le dio lectura a una carta en la que explica parte de los motivos que lo llevaron a tomar la decisión de renunciar al partido que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto lo llevó a ser embajador de México en Argentina y luego en Suiza.

En forma velada deja ver en su carta su desacuerdo con el gobierno de Peña Nieto, cuando dice: “El sistema no les cumplió a los ciudadanos. La pobreza y la corrupción, la falta de voluntad y la concentración del poder, fueron buenas y justificadas causas para decirles adiós”.

También la carta precisa: “A los ciudadanos que antes votaron por un partido y ahora lo hacen por otro, les sobra razón para buscar alternativas para su deseo de bienestar. Ese es el corazón de nuestra democracia”.

A continuación, les damos a conocer todo el contenido de la carta, misma que también dijo fue enviada al Comité Ejecutivo Nacional del PRI, y es la siguiente:

A mis amigos, a mis compañeros de causa

Durante más de cuatro décadas he perseguido un ideal, el progreso del Estado y de su gente.

Durante todo ese tiempo, la vida me ha entregado incontables amigos, aliados, hermanos cuya solidaridad y tiempo jamás podré retribuirlo de modo alguno.

Luchar y caer, levantarse y volver a empezar, y así seguir fue lo nuestro.

Los ciudadanos cambiaron a México y al sistema político desde el año pasado, más allá de un ejercicio electoral.

En este cambio perdieron los partidos hegemónicos que durante las últimas tres décadas se turnaron gubernaturas, estados, alcaldías o la capital del país.

Perdieron la confianza de los electores, se fueron todos juntos.

El sistema no le cumplió a los ciudadanos. La pobreza y la corrupción, la falta de voluntad y la concentración del poder, fueron buenas y justificadas causas para decirles adiós.

A los ciudadanos que antes votaron por un partido y ahora lo hacen por otro, les sobra razón para buscar alternativas para su deseo de bienestar. Ese es el corazón de nuestra democracia.

La lucha política, que a veces se vuelve tan desgastante y parece el centro de todo, olvida lo básico y sustancial: una mitad del país vive apenas con lo básico y una gran parte de la otra mitad en pobreza.

Los partidos existen como instrumentos de acceso al poder, la vía para cumplir en hechos los que sus plataformas políticas indiquen. ¿No lo hacen? Se van. Así funciona.

¿Quién en sus cinco sentidos puede estar de acuerdo con un partido que a la luz de los hechos no representa los postulados que le dieron origen, no cumple sus compromisos con los ciudadanos, coloca en cargos de decisión o se entrega a personajes que no pasan la más básica prueba de decencia porque no cumplen sus compromisos de campaña engañando al elector, alienta la cultura del que no tranza no avanza y encima convierten en altar unas siglas que ellos mismos se encargaron de pervertir?

Concretamente, el PRI tiene un lugar destacado en la historia, que contribuyó al país que teníamos.

El sistema político mexicano creó la figura presidencialista que tenía el poder de designar a su sucesor.

Así fue hasta 2000, que el partido hegemónico perdió la Presidencia de la República, partido que la recuperó en 2012 gracias a cientos de miles de priístas y millones de mexicanos que lo reinstalaron.

Ese PRI le dio la espalda a sus militantes.

Hace seis años, desde 2013, dejé de actuar en la militancia partidaria.

Frente a la realidad que acompañó a esa elección, opté por alejarme.

A pesar de la discutible claridad de los resultados de 2013, el PRI obtuvo en esa elección la más alta votación que ha tenido en Baja California.

Sí, dejamos la más alta votación obtenida por el PRI en su historia, pero los instrumentos de ese opaco proceso prolongaron por seis años más un régimen político que se encontraba en etapa terminal, retrasando en perjuicio del Estado y de su gente, el cambio que venía brotando desde 2010.

Instauraron el gobierno y se hicieron cargo del PRI.

Esa asociación trajo como consecuencia que el Estado se encuentre en una de sus peores encrucijadas; y el PRI, en sus peores niveles de aceptación en su historia.

Hoy la realidad indica de qué lado estaba la razón.

Ese PRI no me representa, por mucho dejó de ser aquél por el que tantos luchamos tanto.

Me rehúso a ser parte de ese PRI. Por eso me alejé. Por eso hoy renuncio

Quizás mañana, un día, un grupo de ciudadanos de bien, limpios y con visión, recojan cada ladrillo, rearmen el edificio, reencuentren el camino y se conviertan en impulsores del país democrático, de libertades y de justicia social que México merece.

Un día volveré a saludar a los amigos, a los que la política ayudó a encontrarnos, pero la vida se encargó de unirnos.

A ellos no les pido por mí, en todo caso, les pido por Baja California; les pido retomar ese espíritu de cambio que se expresó en 2010, frustraron en 2013, que otros lograron en 2018 y que todos juntos lo logremos en 2019.

Cabe señalar que Fernando Castro Trenti, dentro y fuera del PRI ha sido severamente criticado, porque muchos aseguran que en varias ocasiones quiso apoderarse de ese partido, incluso que en algunos procesos electorales vendió a sus candidatos dejando ganar a sus oponentes.

También es oportuno decir que por varios años quiso ser presidente municipal de Tijuana y luego buscó la candidatura a gobernador y perdió la elección frente al actual Ejecutivo de Baja California, el panista Francisco Arturo Vega de Lamadrid.

En este proceso electoral, su sobrina (hija de su hermana) Julieta Aguilera Castro, busca llegar al Congreso Local por el PRI y dice que ella se mantiene en ese organismo político porque eso se lo enseñó su madre, Silvia Justina Castro Trenti y que lo que es no se lo debe a “El Diablo”.